
El martes pasado ONU Mujeres, la Consejería Presidencial para la Mujer (CPEM), y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), dio a conocer su estudio: ‘Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia’, en el que se destaca, de manera general, que las mujeres perciben 12,1% menos de salario que un hombre, teniendo el mismo nivel educativo.
Vamos a las datos primero. Este continua con el indicador de salario, pero discrimina por nivel de escolaridad: “Las mujeres sin escolaridad perciben un 37,5 % menos salario que los hombres con el mismo nivel educativo y la brecha persiste aún en niveles educativos altos. Las mujeres con estudios universitarios reciben un 18,8 % menos que los hombres con estudios de este nivel”, refiere el estudio.
En materia de brechas de género y participación, las cifras saltan a la vista, ya tener dos dígitos es bastante y que estos superen el 20%, significa que como sociedad necesitamos avanzar. Hemos avanzado, sin duda en estos 10 años que nos muestra el siguiente gráfico; sin embargo, aún tenemos retos importantes, comenzando por nuestros sesgos culturales. Aquí se presenta la evolución de la tasa global de participación laboral entre hombres y mujeres.
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A lo anterior, se le suma que en promedio la mujer trabaja 14 horas al día, el hombre 12, pero la mujer tiene que trabajar 7 horas al día en el hogar en promedio, mientras que el hombre solo destina 3 horas al día a esto. Sin contar que en esas horas “libres” también existe una presión social por ser delgada, estar bien arreglada, ser buena esposa, madre e hija… ah y debe tener tiempo para ella.
Desde luego, no podemos desconocer los avances. Colombia tiene vicepresidenta (Marta Lucía Ramírez), la capital es gobernada por una mujer (Claudia López) y la mitad de sus ministerios son dirigidos por mujeres. La sonada lista de las 100 gerentes destacadas, son una muestra de la inclusión en mundo empresarial, donde cada vez las mujeres participan en la toma de decisiones.
Los referentes mundiales son muy importantes puesto que marcan hitos en la historia que apuntan a reducir algo que se conoce como el “dream gap”, que es la brecha que existe entre el potencial de una niña y sus sueños. La semana pasada también ocurrió una noticia transcendental en ese sentido: Kamala Harris, fue nombrada como la primera vicepresidenta de los Estados Unidos. Esto tiene un impacto social y emocional para todas la niñas y niños que crecerán viendo como natural que una mujer afroamericana, de orígenes hindús ocupe el segundo puesto más importante en política de ese país.
Por algo en su discurso Harris dijo: “Si bien soy la primera mujer en ocupar este cargo, no seré la última”, y luego añadió: “Porque cada niña que nos esté mirando verá que este es un país de posibilidades”. (Sin duda un mensaje contundente que contribuye a vencer ese “dream gap”)
Volvamos a nuestro contexto. Las barreras que tenemos aún por resolver son muchas. Aquí dos significativas: embarazo adolescente y violencia intrafamiliar. La maternidad en edades tempranas es un problema que se agudiza en las regiones y poblaciones como la indígena o afrodescendiente donde las cifras llegan a un 19%. A nivel nacional, es estudio refiere que en el ámbito urbano, el 5,5% de las niñas de 10 a 14 años están o han estado casadas o unidas, la mitad que en el ámbito rural (9,8%). En materia de violencia, solo en 2019, se reportaron 77.303 lesiones no letales, de las cuales el 76% fueron contra las mujeres y esas agresiones el 98% vinieron por parte de sus parejas del sexo opuesto.
¿Qué hacemos entonces para avanzar?
· Es fundamental contar con indicadores de género que permitan evaluar los avances en la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas en el país.
· Cada quien desde el lugar que ocupa, puede hacer sus contribuciones. Quien es empresario o trabaja en RRHH, puede revisar sus políticas de diversidad e inclusión y en lo posible, buscar mayor equidad en esta materia.
· Cada una de nosotras y de las mujeres que tenemos alrededor… si nos educamos financieramente, resignificamos la belleza y nos tratamos con compasión a nosotras mismas, seguramente estaremos dando pasos gigantes.
· Quienes tenemos hijos debemos cuidar nuestros sesgos para no criarlos con los nuestros. Son una generación distinta. Que tal si comenzamos en esta navidad por regalar juguetes a las niñas que tengan que ver con ciencia y a los niños con el cuidado de otros.
· Hablando de sesgos, este video que te dejo es para qué revises: ¿Cómo están los tuyos?

