
Hoy hace dos años emprendí. Tomó esta fecha porque así quedó registrada la empresa en Cámara de Comercio, aunque meses atrás venía desarrollando la idea. Esta decisión cambió mi vida, no sólo por la forma de generar ingresos; cambió mi forma de entender el mundo, de gestionar el tiempo, de comprender a las personas y de relacionarme con el dinero.
Según el Centro de Emprendedurismo de la Universidad de Miami en Ohio, Emprededor “es quien identifica, desarrolla y da vida a una visión, que puede ser una idea novedosa, una oportunidad o simplemente una mejor manera de hacer las cosas; y cuyo resultado final es la creación de una nueva empresa, formada bajo condiciones de riesgo y considerable incertidumbre”. A esa definición creo que le agregaría es quien con pasión infinita busca su propósito y lo pone al servicio de otros.
Ser emprendedor fue algo que siempre soñé. Aunque debo reconocer que por años encontré mil y una excusa para no hacerlo. Dentro de las razones recurrentes estaba la estabilidad financiera y no sentirme preparada. Algún día en una sesión de coaching, mi coach me dijo: ¿Y cuándo será el momento? ¿Qué te hace falta? remató diciendo: ¿Cuánto más vas a vivir como aprendiz?
El miedo era la razón de fondo. Eres emprendedor por necesidad o por decisión, a mí me tocó lo primero. La vida un día me puso contra la pared y tomé esta decisión, con miedo por supuesto, simplemente salté al vacío. Algunos dirán, apenas son dos años, si cierto, este es el comienzo de este viaje, simplemente celebro ir más adelantada que quienes tienen ganas y aún no se animan.
Tengo aproximadamente 15 años siendo consultor, ha trabajado en 7 países, tengo más de 70 proyectos realizados, entrenado a más de 2mil personas; entre otros logros. Sin duda los retos vividos en los dos últimos años han sido los más enriquecedores, porque además de tener la connotación profesional que tiene el trabajo en sí, han puesto a prueba mis habilidades en todo campo, desde los temas administrativos, financieros, de gestión de proyectos, adaptación cultural, aprender nuevos temas, seguir el desarrollo comercial, en fin… son muchos roles. Se trabaja más como emprendedor, si, lo importante es reconocer que esa pasión que te impulsó a formar tu proyecto, es la que te da energía para hacer cada uno de esos roles.
Agradezco inmensamente a todos los clientes que han confiado en nosotros y han hecho posible que lleguemos hasta aquí. A todos mis colegas en México, Argentina, España y por supuesto a los locales, he aprendido mucho a su lado. Y si tú, estás pensando en tomar esta decisión, te diría: ¡anímate! Si encuentras una conexión con tu propósito de vida y cómo puedes resolver una necesidad: tienes el 50% de la fórmula… el resto es perseverancia, resiliencia y disciplina.

